8 jul. 2011

Inevitablemente...




Como enredadera al pecho
se abraza cada recuerdo
que ni las garras de invierno
ni el hálito gélido del olvido..
pudieron cortar su empeño,
se abre paso através de la garganta..
aunque intente aprisionarla en los dientes
marchitando así su savia
entre las sombras...
termina brotándome entre los labios
hallando esa cálidez que le niego
en el jardín de los versos,
aunque pretenda mantener
los ojos abiertos de par en par
a la realidad del día a día..
sin remedio los párpados se cierran
alimentando esa raíz de los sueños,
y es que sigues arraigado tan dentro..
en esa tierra de anhelos
que ni el tiempo, ni el silencio
logra tornarla en desierto.


©Diosa(E.M.R)

3 comentarios:

El Éxodo dijo...

Hay raíces que, aunque el árbol y sus flores se marchiten, o se vuelvan humo y cenizas presa del incendio o del hielo, siempre permanecen. Latentes. A la espera. Aunque nunca llegue lo esperado.

Más besos.

Oréadas dijo...

Vale la pena vivir de recuerdos si con ellos se alimentan los sueños.
Un beso, precioso poema

Diosa(E.M.R) dijo...

Muchísimas gracias a los dos!

Besos.