9 jun. 2011

Dispares...




El cuerpo, verbo de sentidos
que se cubre de olvidos...
bajo una capa de cal del silencio,
una estatua de sal
que lame la lengua del viento,
mientras a sus pies reptan tiempos
con una parsimonia abrumadora
y ante las pupilas vidriosas
se despeñan los sueños
como lágrimas extintas del cielo
en el abismo de la nada.




El alma, voz interior que no calla
ni asfixiándola en la garganta
o mordiendo su aliento entre los labios,
golpea desde adentro
como un demoledor latido
abriendo brechas en la piedra
por las que penetran auroras
las cuales dan calor al pecho,
y este cegado de quimeras
se desnuda en palabras
dejando a la intemperie su misterio.





©Diosa(E.M.R)

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