14 may. 2011

En armonía...




El tiempo ya no es viajero infinito
que pasa raudo por mi lado.,
no me importa cuanto galopa,
ni le hecho cuenta a las sombras que danzan
sobre las paredes del día,
he aprendido a compaginar
sus pasos con los míos,
después de muchas lunas sin miradas
y soles escondidos tras las nubes,
en los mapas del universo.



Ni el silencio es ya un fantasma
que vaga los pasillos de la casa,
intentando envolverme en su hálito,
ni puede tapiar los oídos
con su gélido muro,
hallé los sonidos perdidos
que flotan en su espacio,
esos ruidos que parecen dormidos
y que él me ha enseñado,
como se le enseña a un niño.




La vida no es sólo un camino
de légamo y piedras en medio,
ni eterno duele sobre los costados
cada golpe que propina el destino,
ahora miro más allá de sus lindes,
recogiendo dentro de mí...
las flores de la alegría
y aspirando la brisa del cariño,
que vivir es mucho más que un pretexto,
cuando es una razón de peso.




Que estando en la justa medida
los sentimientos y los pensamientos,
el tiempo puede ser el maestro
y el silencio un amigo sin palabras,
no haciendo eterno el sufrimiento
ni efímera la algaraza en el ser,
ni de lo uno o de lo otro en demasía,
entre ambos el justo equilibrio
para sentirme en armonía
conmigo misma y lo que me rodea.



©Diosa(E.M.R)

2 comentarios:

El Éxodo dijo...

Difícil e inestable equilibrio no obstante.

Más besos.

Sir Bran dijo...

A mi me gusta fundirlos en lo posible, para tratar (sin éxito completo) que sean una misma emoción.
Bicos