26 nov. 2008

Cenagal




















Como viento del desierto
arrasaste la parcela,
donde crecía en el huerto
aquel fruto del acierto
con sapidez a canela,
lo cubriste de areniscas
pudriendo hasta las raíces,
con las sustancias ariscas
naturales de ventiscas,
se murieron infelices.


(y no satisfecho luego)



Como tormenta del norte
de agua y nieve muy menuda,
congelaste hasta el soporte
que mantenía su porte
estaca fría y desnuda,
dejando tierra baldía
para el buitre carroñero,
que se nutre de agonía
con impune villanía;
¡Tal si fuera un vertedero!



©Diosa(E.M.R)

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