20 dic. 2007

Un desierto..




Queman tus manos
como las areniscas
del árido desierto,
cuando acarician
con gran apaño
cada tramo del cuerpo,
avanzas como las ardientes dunas
hacia adelante
buscando cobijarte
en las penumbras
del fresco oasis.



Como vorágine alzada de sábula
por la tormenta
de deseos y gozos,
con empuje te adentras
entre los palmerales
para beber del pozo,
las aguas del placer
que fructífera en el vergel recóndito
del erotismo
y sutil estrangulas
con plácidos gemidos.




Un desierto de fuego
con casquijos hirvientes,
que deslizándose tan lentamente
por las ondulaciones,
del elemento
como aluvión
desenfrena todas las sensaciones,
con la pasión
de ígneas arenas
y un sol cadente
tan dentro de mi cuerpo.



©Diosa(E.M.R)

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